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jueves, 12 de agosto de 2010

USO DE AGROTÓXICOS EN EL CULTIVO DE TABACO: SUS CONSECUENCIAS EN LOS ACTORES SOCIALES Y EN EL ESPACIO GEOGRAFICO DE LA ZONA CENTRO DE LA PROVINCIA DE


Los agrotóxicos son una espada de doble filo, fueron una gran solución contra el hambre y las enfermedades de la humanidad y salvaron millones de vidas. Pero su toxicidad está en continuo contacto con nosotros, con nuestros alimentos y nuestros recursos naturales. Con el uso intensivo de los agrotóxicos la agricultura se encarriló por un camino inicialmente fácil, pues era sencillo y traía aumentos de productividad. Pero a largo plazo, este camino, como ahora ya se vislumbra, es un camino muy peligroso para la vida en la superficie terrestre.
La provincia de Misiones es la principal productora de tabaco a nivel nacional. Esta actividad involucra a 17.000 productores, quienes con sus familias conforman un universo de más de 80.000 personas directamente ligadas a la producción, que en forma directa e indirecta se ven afectadas por el uso de agrotóxicos.



En los últimos años se han registrado el mayor número de casos de enfermedades en las personas y malformaciones genéticas, debido al mal uso de los agrotóxicos en las prácticas de cultivos como el tabaco. Con el monocultivo como forma de producción predominante, se ha generalizado el uso de los agrotóxicos en la región. El contacto con los agrotóxicos y su entrada al organismo -a través de la piel, la respiración y/o ingestión-, se producen por exposición laboral y en el hogar debido a usos y aplicaciones incorrectos, falta de medidas preventivas y de protección, almacenamiento inadecuado, reutilización de envases (comedores de animales, almacenamiento y traslado de agua). Se han detectado residuos de órganos fosforados en personas donde la única probabilidad de encuentro con los pesticidas es por ingestión.
En Misiones cinco de cada 100 chicos nacen afectados de Mielomelingocele (MMC), una gravísima malformación del sistema nervioso central, que implica que los niños nazcan con la médula abierta, quedando con incontinencia urinaria, fecal y trastornos de miembros inferiores. Esta malformación se provoca en los 28 días de gestación; los componentes agrotóxicos ingresan al feto a través de la placenta y se excretan en la leche materna, amenazando el derecho de las mujeres de proteger su salud reproductiva y la salud de las futuras generaciones. También el uso indebido de los agrotóxicos produce la perdida de capacidad de aprendizaje por modificación del genoma humano, y esto implica que sea trasmitida a los descendientes. La incidencia se extiende a las zonas donde más se utilizan los agrotóxicos (zona centro de la pcia, localidades de Aristóbulo del Valle, Dpto. Cainguás; San Vicente, Dpto. Guaraní; y Colonia Aurora, Dpto. 25 de Mayo). Se estima que cerca del 13% de su población tiene alguna discapacidad, duplicando la media nacional.
Misiones es una de las zonas tabacaleras donde se aplican con mayor frecuencia los productos agrotóxicos, debiéndose incentivar la educación para la salud y prevención, control de tipos de agrotóxicos, como así también la revisión de los instrumentos que se utilizan para fumigar, tarea que debería ser llevar adelante por la A.P.T.M. (Asociación de Plantadores de Tabaco de Misiones), en colaboración con el Estado y Salud Pública.
Aunque los agrotóxicos han sido diseñados para ofrecer una alta especificidad de acción, su uso genera innumerables efectos indeseados como la generación de organismos resistentes, la persistencia ambiental de residuos tóxicos y la contaminación de recursos hídricos, además de la degradación de la flora y fauna. Al aparecer resistencia en la especie a combatir, se requiere el incremento de las cantidades necesarias de agrotóxico o la sustitución por agentes más tóxicos para lograr controles efectivos. La permanencia de los agrotóxicos en el medio favorece la incorporación a las cadenas tróficas, la acumulación en los tejidos grasos humanos y animales y la biomagnificación.
Las aguas contaminadas expanden el tóxico a la flora y fauna produciendo la muerte de especies, el aumento de la intoxicación humana, la pérdida de los cursos de agua como recursos utilizables y la probable contaminación de las reservas hídricas (acuíferos). Asimismo, la aplicación sistemática de agrotóxicos altera los equilibrios existentes en las cadenas tróficas normales al causar la desaparición o disminución de los enemigos naturales de distintas plagas, de descomponedores de materia orgánica, de incorporadores de nitrógeno y de otras especies vitales para el ambiente como por ejemplo los polinizadores. Además se produce la destrucción de recursos genéticos y se ocasiona el empobrecimiento de la biodiversidad. Un efecto adverso adicional proviene de los envases y contenedores vacíos. En la provincia de Misiones no existen normativas para su eliminación y frecuentemente se realiza la incineración a cielo abierto, sin tener en cuenta que algunos productos al ser expuestos al calor desprenden dioxinas cuya toxicidad es ampliamente mayor que el agrotóxico original.
El impacto ambiental provocado por los agrotóxicos en el medio es sumamente grave, en el aire por ejemplo, la combinación de humedad y calor en la atmósfera - componentes constantes del clima misionero-, crean un ambiente propicio para el desarrollo y proliferación de enfermedades respiratorias, agravadas por la incorporación de partículas nocivas (dioxido de azufre, sulfatos, etc.), producto de la aplicación de agrotóxicos en el cultivo de tabaco; todo este aire enrarecido es el que respiran los trabajadores rurales y sus familias.
La incorporación excesiva de agrotóxicos en el suelo, ocasiona que el mismo se transforme en estéril, ya que se torna una tierra inerte, los químicos anulan la acción de la microfauna y flora necesaria para la conservación, fijación y asimilación de nutrientes de la atmósfera; sobre todo en un suelo laterítico y reciente como lo es el suelo de la provincia de Misiones. En relación con la contaminación de los cursos hídricos (arroyos), se destacan el arroyo Cuña Pirú, en la localidad de Aristóbulo del Valle; los arroyos Chafariz y Tarumá, en San Vicente; y los arroyos Baque y De los Muertos, en Colonia Aurora; que podrían estar contaminados por lixiviación o lavado de recipientes, ya que atraviesan chacras donde se utilizan agrotóxicos.

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